Quito es reconocido a nivel nacional e internacional como la ciudad culinaria del país, debido a su variedad de platos típicos, desde platos nacionales elaborados a base de papas hasta platos internacionales hechos con carne, pollo o pescado. La ciudad acoge los platos típicos más deleitados del país, lo cual los turistas pueden saborear un plato quiteño (como lo es el locro de papas), cualquier plato nacional (por ejemplo el encebollado), o hasta, en los centros comerciales, platos internacionales (hamburguesas, sushi, etc.).

En Quito, se puede encontrar sopas elaboradas con papas, yuca o verde, además, pueden contener pollo o pescado (este último, típico de la Región Costa). Locro de papas, Aguado de pollo, Caldo de gallina, Fanesca (en Semana Santa), Yahuarlocro, Sopa de quinua, Ceviche de Chochos.

Platos fuertes como Hornado, Llapingachos, Mote con chicharrón, Fritada, Choclos con queso, Arroz con pescado (corvina, tilapia, trucha, atún, etc.), Seco de pollo.

Postres como Helado de paila, Pristiños, Canelazos, Higos con queso.

Aguado de gallina

El aguado de gallina o de pollo es una sopa tradicional y originaria de Ecuador que se prepara con gallina o pollo y arroz. También se utiliza el pato como ingrediente principal. Se cocina a fuego lento hasta que la gallina esté tierna, el arroz se cocina hasta casi disolverse en la sopa, dándole un espesor cremoso. Suele servirse en los almuerzos familiares y en los negocios de comida lo sirven solo, acompañado de arroz o como entrada en las meriendas, muchas personas prefieren comerlos con presas o con las vísceras.

Hornado

El hornado, nombre que proviene de la palabra «hornear», es un plato típico de Ecuador. Se trata de un plato que contiene carne de cerdo horneada, principalmente es cocinada en leña, acompañada de distintas salsas y vegetales cocidos, como por ejemplo choclo, llapingachos, plátano maduro frito, aguacate, lechuga, tomate y demás ingredientes dependiendo la zona geográfica donde se lo prepare.

La historia del hornado empieza en el siglo XVI. Es un plato típico ecuatoriano, que nació de una tradición europea. En América no había cerdos, pero los españoles los trajeron. Eran castellanos y negros. En el siglo XVII, en los tradicionales hornos de leña se hacían hallullas, bizcochos o pan. Pero había que aprovechar el calor. Entonces, las cocineras lo usaban para preparar carnes. Una de ellas era el cerdo. El origen del plato viene de un plato segoviano: el cochinillo, preparado en horno de leña. Uno de los sitios con más historia para este plato es el asador Sobrino de Botín, en la calle de Cuchilleros de Madrid, considerado el restaurante más antiguo del mundo.

Una de las particularidades es la edad del puerco con el que se hace hornado. Un cochinillo tiene alrededor de dos años de edad. El animal para preparar hornado tiene el doble. Otra característica es que, para obtener un cuero crujiente, se debe cocer a fuego lento. Si la temperatura es baja, «la grasa se derrite y confita la proteína». Es decir que entra en la carne y le da esa suavidad y sabor. La receta original del cochinillo cambió al llegar a América, para convertirse en este alimento. Mientras el primero se marina con azafrán, vino, pimienta y clavo de olor, el segundo se adoba con chicha, cebolla, ajo y comino. Mucho comino. Pero el ingrediente que marca la diferencia es el achiote. Este se usa solamente en Ecuador.

Existen cuatro raíces principales de este plato en la serranía: Carchi, Pichincha, Chimborazo y Azuay. De ahí, la receta «se regó» para provincias vecinas como Tungurahua, Bolívar, Cañar o Cotopaxi. También llegó a la Costa. Pero en cada lugar tiene alguna particularidad. En Chimborazo se acompaña con mote, lechuga y chiriucho, palabra quichua que significa ají frío. Agua, sal, cebolla, trozos de ají, algo de panela o de chicha componen esta salsa. Por lo general se acompaña con un jugo de frutas con hielo del volcán Chimborazo. En Pichincha se sirve con mote, llapingachos, aguacate y lechuga. En Carchi se acompaña con mote, maíz tostado, llapingachos y lechuga. A este se lo denomina como hornado pastuso. En Los Ríos va con maduro y huevo. En Manabí con chifles y yuca. En Cañar con habas tiernas. Cada región eligió una de acuerdo a los carbohidratos y cereales que su tierra produce. Un acompañante común en casi todos los puntos donde se prepara es el mote. Además está el agrio, que tiene un sabor algo distinto según el sitio y el ‘ingrediente secreto’ de cada cocinero. Para completar la tradición, está la famosa "probana", clásica en una hueca, restaurante popular o mercado. “Venga mi guapo, qué le sirvo mi reina, ya le sirvo doctorcito, qué le atiento mi rey” están entre las ingeniosas frases de la casera para atraer el cliente

Fanesca

La fanesca es un guiso a base de granos tiernos y pescado seco que se prepara en Ecuador y el limítrofe departamento colombiano de Nariño (Colombia) durante la Cuaresma. Existe una serie de creencias y leyendas que dan pistas sobre sus orígenes. Una sostiene que un chef francés fue traído por los españoles para que creara un plato "pesado" que sirviera como penitencia en Semana Santa o que una mujer llamada Juana inventó el plato en un monasterio de Quito y por esa razón al principio fue llamado juanesca en Ecuador, nombre que aún se conserva en Colombia. Sin embargo, un estudio realizado por el grupo “Rescate de los sabores tradicionales del Ecuador”, sostiene que los orígenes de este plato ecuatoriano se remontan a etapas prehispánicas. Por otro lado, es posible que aunque el plato sea autóctono, el nombre se deba a que lleva como uno de los ingredientes principales bacalao, cuyo pariente cercano es la faneca, un pez de la misma familia de aguas atlánticas conocido en el norte de España y Portugal.

La “fanesca”, popular plato preparado sobre la base de granos tiernos y pescado seco, es conocida por ser preparado a nivel nacional y departamental en el caso de Ecuador y Colombia, durante la época de Semana Santa. Este plato tuvo su origen en la época prehispánica, en la celebración del Mushuk Nina o Día del Fuego Nuevo que dentro del calendario original de los pueblos y con motivo del equinoccio en el mes de marzo, simboliza el inicio de un nuevo ciclo de vida del nuevo año. Este plato llevaba el nombre quichua de “uchucuta” que significa granos tiernos cocidos con ají y hierbas. Llevaba arvejas, habas, mellocos, choclo, fréjol, zapallo y sambo. De esta manera, se aprovechaba la temporada de cosecha de granos tiernos, la misma que daba comienzo desde el mes de febrero con los festejos del Pawkar Raymi. Se cree que posiblemente la “uchucuta” era acompañada con carne de cuy silvestre.

Durante la Colonia fue común que los españoles hicieran uso de símbolos indígenas para combinarlos con creencias católicas, logrando así un sincretismo cultural y religioso. Este plato no estuvo exento de la influencia hispánica, por lo que el ritual de Semana Santa (doctrina católica que conmemora la muerte, pasión y resurrección de Jesucristo), se combinó rápidamente con los rituales indígenas de la época, convirtiéndose así en un "potaje" de granos tiernos en un elemento culinario crucial para esta celebración. Posteriormente se le agregaron elementos adicionales, los lácteos y el pescado.

Con el paso del tiempo, esta preparación tomó el nombre de “fanesca” y se le otorgó un simbolismo cristiano. La preparación está hecha en base de doce granos que representan a los apóstoles y las tribus de Israel, mientras que el bacalao representa a Jesucristo; otros en cambio relacionan a cada uno de los ingredientes con diferentes personajes de la fe católica. De acuerdo al primer libro de cocina impreso en Quito aproximadamente hacia 1882 perteneciente a Juan Pablo Sanz, la receta de la fanesca ya comenzaba a consolidarse a nivel nacional de esta manera: “Se eligen tiernos los frijoles, habas, chochos, choclos y alverjas (arvejas): se cuecen, como también, arroz, coles y sambo picado; todo se rehoga en una cazuela preparada con cebolla frita en manteca, ajos, cominos, maní tostado y molido, y un trozo de azúcar: se añaden natas y leche, y después de un hervor dado con los trozos de peje (pescado) y camarones se sirve poniendo encima fritos de masa de pastel en diversas figuras y muy pequeñas, tajaditas fritas de plátano, rebanadas de huevo endurado, perejil picado, ajíes floreados y polvo de pimienta sobre todo.”

Se cocina en una base de leche y bacalao. Este plato funde la tradición indígena y la cultura española. En honor a los doce apóstoles, lleva 12 ingredientes, entre los cuales están granos típicamente de la Andinos como son: choclo, chochos, habas, arvejas, lenteja, maní y fréjol. El bacalao representa a Jesús.

Se suele servir caliente en un plato y es tradicional decorarlo con trozos de bacalao, sea cocinado o frito, masitas de sal en forma de empanaditas, roscas, o pequeñas bolitas. También plátano maduro frito, ajíes rojos, hojas de perejil, queso fresco, un pedazo de cebolla blanca y rodajas de huevos cocidos. El puré de papa se sirve sobre una hoja de lechuga como plato fuerte decorado con rodajas de huevo y queso. En algunas zonas también suelen acompañarlo con rodajas de aguacate aparte, en el final del plato se pone queso ya que eso es un elemento muy importante de este platillo y también se ofrece una porción de arroz al terminar la sopa. Para terminar este festín cuaresmal se acompaña el plato, sobre todo en Quito, con el tradicional dulce de higos con queso, arroz con leche o con las mistelas.